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Esteban Rezza, el profesor adscripto a la cátedra de Sociología de la Educación en la Facultad de Ciencias de la Educación denunciado por abuso y violencia de género por parte de siete estudiantes, es, además, vocero de la Empresa Provincial de Energía (EPE), de Santa Fe.

Rezza es licenciado en Comunicación Social, egresado de la Facultad de Ciencias de la Educación, y entre 2015 y 2017 tuvo una adscripción como docente en la Cátedra de Sociología de la Educación en la carrera de Licenciatura en Ciencias de la Educación. Pero en función de la denuncia planteada hacia el interior de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), se desaprobó esa adscripción, y Rezza ya no está más al frente de alumnos por decisión del cuerpo docente de la cátedra de Sociología de la Educación.

Al no ser un docente que haya concursado la cátedra, la denuncia no pudo derivar en juicio académico, sino en una mera investigación administrativa que, de todos modos, quedó como antecedente en su legajo, y que en futuro se convertiría en un obstáculo para ocupar otras cátedras.

La denuncia fue formulada por las estudiantes Camila Montesino Marsico, Melina Albornoz, Karen Gareis, Luna Badaracco, Jorgelina Alarcón, Gina Túrtula y Paola Casco. Sus nombres -que Entre Ríos Ahora publica previa autorización de las involucradas- figuran en un expediente que se abrió en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) en junio de 2017 en las que se reprocha la conducta de acoso y violencia de género por parte de un docente adscripto a la cátedra de Sociología de la Educación.

“Esta persona -cuentan las estudiantes en un relato que publicaron en redes sociales- nos mandaba mensajes personales y, aunque teníamos un grupo institucional en esa red social, él usaba dicho medio para contactarnos de forma´privada´. A algunas nos consultaba acerca de qué nos parecía la cátedra o nos pedía sugerencias de los temas que estábamos trabajando, cuestiones que en el marco de la cátedra, personalmente, no ocurría. Esto último nos generaba mucha incertidumbre e incomodidad, ya que sus mensajes no tenían nada que ver con las formas y la metodología de trabajo del equipo de profesores de esa materia. Con otras compañeras sus preguntas se transformaban en apreciaciones sobre sus formas de trabajar en el aula, de ser, entre otras cosas que nos parecían desagradables y totalmente fuera de lugar”.

Claro que las estudiantes antes hicieron la denuncia en el ámbito formal: el consejo directivo de la Facultad de Ciencias de la Educación, que derivó el tema a una comisión tripartita, en el que hubo opinión dividida. Aunque finalmente se impuso la opinión de la asesora en cuestiones de género, la docente Alicia Naput, que recomendó caratular el caso como violencia de género.

Naput recomendó al consejo directivo de la Facultad de Ciencias de la Educación “estimar la denuncia presentada por las estudiantes el día 22 de junio, en los términos de ´violencia de género´ y ampliada y precisada como acoso, con las pruebas el día 17 de agosto de 2017”. También, notificar “a todos los interesados el presente informe y lo resuelto”.

Naput pidió que se solicite al equipo de cátedra Sociología de la Educación “que incluya en el informe final de adscripción del Lic. Rezza la presente caracterización de la conducta del Lic Rezza”. Y agregó: “Una vez puesto en funcionamiento el Equipo Responsable del Protocolo de actuación de las expresiones y acciones discriminatorias basadas en violencias sexistas en el ámbito universitario (ordenanza 436) y ante futuras denuncias de violencia de género, remitir las mismas a las mencionada autoridades, a la mayor brevedad posible. Asimismo se recomienda especialmente considerar las sugerencias de la Universidad Nacional de Córdoba (y otras), así como proponer al Equipo responsable del Protocolo, instancias debate y formación política, ética y epistémica (feminismo, teorías queer) que colaboren en la habilitación/amplificación/ difusión de la palabra de las mujeres, lesbianas, travestis, trans y grupos de disidencia sexual para contrariar las prácticas violentas que el heteropatriarcado sexista sostiene y reproduce como las formas naturales de los vínculos humanos”. (Fuente: Entre Ríos Ahora)

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