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  La mayoría posee entre 300 y 500 colmenas, con una comercialización que aún posee bajo valor agregado. El debate por una nueva ley coloca la actividad en el centro de la escena donde se abren posibilidades de participación de todo el sector.

mielEn lo conceptual, hoy la apicultura entrerriana gira en torno de la regulación de una ya vieja ley de 1984. Y en la fría letra de la normativa, aún rige que todos los 5 de junio de cada año, se debe celebrar el Día de la Apicultura Entrerriana. Es por eso que hoy, cada una de las cinco regiones en que se divide la provincia en torno del sector, aborda la problemática de la actividad. En este orden es que también el diputado provincial Diego Lara (bloque Juntos por Entre Ríos), del departamento Paraná –que concentra la mayor cantidad de productores– ha disparado el debate para aggiornar esta herramienta jurídica para los productores en la provincia. Hoy por hoy, desde el Consejo Consultivo para el Desarrollo de la Cadena Apícola provincial (Codeapi) se busca estimular la discusión y que sean los propios actores quienes evalúen las alternativas de cara al futuro, según publicó el diario APF Digital.

Es que el escenario no es el ideal, ni el más promisorio, pero se cuenta con el espíritu intacto, que brinda optimismo para un trabajo serio e integrado y cuenta con el respaldo del Estado provincial para cambiar el rumbo. La ley de los 80, se evalúa, ha quedado desactualizada, por lo cual desde el sector se aspira a poder renovarla complementándola con un proyecto que también por estas horas se debate en el Congreso Nacional.

Mapa 
Entre Ríos cuenta con cerca de 4.000 apicultores, en su mayoría pequeños, con un promedio de 300 a 500 colmenas por productor. “Hay muchos ubicados en cada una de las bandas, y hemos superada la atomización que reinaba antes de conformarse el consejo provincial, a pedido de los productores, en 2008. Hoy es la actividad principal de muchos productores sobre todos estos intermedios de 300 a 500, ya que con 500 colmenas se puede pensar en otra escala y resolver otros aspectos de la cadena de valor. Unas 500 colmenas producen unos 30 kilos por colmenas, es decir si se lo hace bien unas 15 toneladas. Pero convengamos que el promedio es menor, entre 25 y 30, con regiones en la provincia que producen mucho más en la provincia”, aseguró la directora de Producción Pecuaria Alternativa del Ministerio de Producción de Entre Ríos, Noemí Altamirano. 

Para dar cuenta de la situación de la actividad, también se indicó que el sector, en general, en la provincia sigue muy primarizado. El productor genera un volumen regular para un acopiador que la recoge al pie de la tranquera y éste la canaliza a un puerto que sigue cartelizado en pocas manos. Esto fue así y poco ha cambiado en los últimos años, con un 90 por ciento de la producción local que se envía al mercado externo a granel sin el más mínimo agregado de valor. Es que hasta no hace mucho, el productor no se planteaba tener alguna incidencia mayor en la cadena de valor e incrementar su posicionamiento y rentabilidad. Uno de los limitantes claves lo impone la falta de tierras para incrementar la cantidad de colmenas en la provincia. 

Debate 
Altamirano considera que la propuesta de contar con una nueva legislación es una buena iniciativa que dispara el debate en toda la provincia. En este sentido, se dio a conocer que ya se debatió en dos regiones, y hoy habrá una instancia en Cerrito. Para este encuentro, se espera una importante presencia de productores para analizar el tema. La idea es que se reproduzca la participación con la que contó la ley de agroquímicos, por lo que se aguarda también trabajar en todos los departamentos de la provincia en donde existen apicultores. Desde el Consejo Consultivo, encabezado hoy por el Ministerio de Producción, se busca no sólo la participación de los involucrados, sino también mantener el crecimiento de cooperativas. La gestión cuenta a 27 de estas asociaciones, que posee en promedio unos 25 socios. También, desde Producción se contó el trabajo de dos grupos exportadores con el apoyo de la Fundación Standar Bank y la Fundación Exportar. “Hoy se ha abierto una hendija para pensar en el agregado de valor y que no es solamente fraccionarla. En Islas, por ejemplo, hay una calidad diferente que puede segmentar en miel de aliso, de esto u otro y segmentar así el mercado. El proyecto del sur es trabajar en el polen, por ejemplo. Hemos trabajado en más de 20 proyectos que favorecen la industrialización, en sala de extracción, en otras condiciones sanitarias”, aseguró la funcionaria.

Comercialización 
Entre Ríos es la segunda provincia productora de miel, y en los últimos años ha aprovechado el nacimiento de nuevos canales de ventas como las ferias, la artesanal directa y las artesanales que, respetando las normas sanitarias, permitieron llegar al mercado interno con productos fraccionados.

Las devaluaciones administradas de los últimos meses mejoraron la competitividad cambiaria del sector y ha dejado al precio en un buen rango –dijo Altamirano–, pero sobre llovido mojado: los problemas climáticos del año pasado (sequía primero y lluvias tempranas después) redujeron la producción en un 50 por ciento. Según los números oficiales, en la campaña 2011/2012, Entre Ríos generó unas 71.000 toneladas de miel, pero con los problemas citados la actual campaña rondará en las 35.000. En este contexto, la Provincia trabaja en lo sanitario, ya que los problemas no son pocos y se extiende un ácaro que habita en la colmena que debilita y mata a la abeja: la varroa.

Ése no es el único problema. Desde los ámbitos oficiales se evalúa la convocatoria a emergencia provincial, algo similar a lo ocurrido con la citricultura, pero eso todavía está en debate. Mientras tanto, el espíritu parece intacto y todo indica que el sector celebrará como se merece.

Con la voluntad intacta 
El sector apícola entrerriano se dispone a celebrar su día con una gran jornada debate en Cerrito. Para hoy se ha invitado a intendentes y legisladores.
Los especialistas creen que si se logran nuevos espacios para las colmenas, la actividad crecerá. Por eso se piensa en la posibilidad de ocupar islas y trabajar en complementación con la ganadería, la forestación y la propia agricultura porque la miel no daña, y por el contrario potencia y mejora la productividad del productor cuidando el medioambiente. “No tenemos que chocar con otras producciones. En lugares como Estados Unidos se le paga al productor para que ponga la colmena. El Estado nacional y el Congreso tienen una ley pendiente para el sector que puede ayudar y mucho, como tienen los vitivinicultores, una ley para facilitarle estas herramientas. Una ley provincial debe estar complementada por todos en todas las provincias, porque somos muchas familias en el país que hacen apicultura, y es necesario generar un fondo de promoción, asistencia y recuperación de la actividad”, apuntó la directora de Producción Pecuaria Alternativa, Noemí Altamirano. En este contexto, no hay créditos en la provincia, y la apuesta está sustentada en los créditos subsidiados que ofrece el Consejo Federal de Inversiones (CFI), pero en eso se está trabajando y para ello se formó una federación de cooperativas apícolas. “El ánimo del sector a veces decae, pero soy optimista en que trabajando en conjunto y con el compromiso del productor se puede crecer. Soy optimista en que el productor cada vez más se asuma como un productor, un empresario pyme o un socio de una cooperativa que puede salir adelante. No es posible que a un productor le paguen $13 el kilo, y en la góndola se consiga a $60 o más”, describió Altamirano.

Los actores evalúan las propuestas 
En reuniones llevadas a cabo por el Consejo Apícola en Nogoyá, Villaguay, Cerrito y Chajarí, productores ya han comenzado a debatir la reforma a la normativa que regula la actividad que impulsa el diputado Diego Lara. La modificación de fondo apunta a crear un fondo de promoción y fomento de la producción. En este sentido, las expectativas de los apiculores están centradas en que se gratifique la instalación de colmenas en campos privados, para lo cual se propone establecer exenciones a los dueños o arrendatarios de los campos que signifiquen una reducción o descuento en el Impuesto Inmobiliario Rural, antes de la presentación de un certificado de asentamiento de colmena. También se impulsa la posibilidad de establecer reintegros en las cargas patronales de los empleados de los apicultores y crear una bolsa de empleo temporario para aquellos trabajadores que se tomen durante la cosecha de la miel.

Por otro lado, se reclama con fuerza que se mejoren los controles en lo relativo a la aplicación de agroquímicos para que no afecten los colmenares. Y, en otro orden, se ha puesto de manifiesto la necesidad de establecer una mecánica que prevea la forma y las condiciones para la declaración de emergencia apícola en cada departamento o zona, de modo que se dispongan cuáles serían los alcances de dicha declaración en protección de aquellos productores perjudicados.

Se sugirió asimismo que el Fondo de Promoción y Fomento de la Apicultura -cuya creación propone el proyecto de Lara- además de afectarse para programas provinciales de créditos y atención de contingencias de tipos climáticas, sanitarias o de mercado; también financie planes sanitarios provinciales y revelamientos sanitarios en todo el territorio provincial. La iniciativa de Lara también apunta incluir en la norma todos los rubros que conforman la actividad: producción, industrialización y comercialización, en consonancia con los objetivos planteados por la Provincia, consignó El Diario.

 

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