Salto Ander Egg: entre el abandono y la explotación

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La temporada de verano 2014/2015 trajo aparejado un interesante intercambio de ideas en las redes sociales sobre qué hacer con este lugar ubicado entre Isletas, Costa Grande, Crespo y Libertador San Martín, que ha sido, y es, uno de los lugares elegidos para conocer en la zona.2079837137La llamada “olla”- por la forma circular que comprende el ambiente rocoso- está inhabilitada en la  función de balneario debido a las irregularidades y las profundas aguas, que se han cobrado vidas a lo largo de su existencia. Sin embargo, es un lugar que invita a su visita por su bello y particular paisaje.

La discusión se generó en el muro de Facebook de Paraná hacia el mundo, donde un hombre llamado  Enrique Suarez publicó el artículo “El lado oscuro del Salto Ander Egg” en el que adjuntaba una serie de fotos sobre la situación actual del “La olla”. A lo largo del texto, el autor explicita que conoce el lugar desde 1971 y se sorprende de su estado actual: “Todo quedo abandonado”.

Enrique Suarez propone a los municipios de las ciudades cercanas como Puiggari, Diamante, Crespo y Ramírez que tomen “la iniciativa de expropiación y administración conjunta para el turismo, que es numeroso, y no se han preocupado para dar los primeros pasos”. A su vez, añadió que la desidia del lugar se debe a “mugrientos incivilizados”.

Los comentarios disidentes no se hicieron esperar argumentando  que “la olla” es un lugar natural y que, por suerte, no  ha sido explotado. A su vez, dieron cuenta que pese a la ignorancia de ciertos sectores que arrojan basura en el sitio, otra parte de los turistas colabora en la limpieza  y pone su “granito de arena” para su conservación.

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Los encargados

En la  publicación de Facebook, el autor hace mención a sus imágenes  sobre el ambiente, recordando que  era cuidado permanentemente por Don Ander Egg. “El pasto parecía un césped de jardín. Los árboles, cuidados, había muchos durazneros. La sombra era perfecta en toda la parte sur a la derecha del arroyo Ensenada siguiendo la corriente. Sobre el margen izquierdo estaba la casa familiar, y los alrededores estaban sembrados con maíz”.
A su vez, recuerda al dueño del lugar: “Ander Egg proveía gratis de leña a los visitantes para que no dañaran los árboles. No había construido nada en el predio, para no contaminar un lugar para descansar y gozar solo de la naturaleza”.

Luego, el hijo de Ander Egg, tuvo la controversial idea de poner  juegos electrónicos, TV, y columnas de sonido, lo que para algunos-incluyendo el autor de la nota de Paraná hacia el mundo-  arruinó la tranquilidad del lugar. De todas formas, esos cambios tenían fecha de vencimiento y se tuvo que dar marcha atrás con lo realizado debido a las quejas de los turistas.

Tras el fallecimiento de Don Ander Egg el lugar fue heredado por su hija, una abogada que vive en Buenos Aires y que  lo dio en alquiler . En el año 2004,  un grupo de empresarios se hicieron cargo de “El salto” y lograron mejoras en la zona de los campings y baños. Se cortaba el pasto y se arreglaron los caminos de ingresos. Además se dispersaron a lo largo y ancho de “La olla” cámaras de camiones y tractores que servían como medida de seguridad para quienes decidían meterse en las profundas y frías aguas del lugar. Es importante acotar que durante ese periodo no hubo que lamentar victimas, lo que denota como pequeñas iniciativas pueden servir y prevenir accidentes.

Los empresarios que se hicieron cargo del Ander Egg, quisieron renovar su alquiler por dos años, ya que querían iniciar otros emprendimientos. Sin embargo, la abogada y dueña del lugar, no cedió el contrato y argumentaba que solo podía dar el alquiler por un año. Esta decisión llevó a  los empresarios a  declinar el contrato ya que entendían que ese tiempo no les alcanzaba para concretar lo planificado.

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Intervenir sí, explotar no

En la actualidad, el Salto Ander Egg, ha disminuido sus visitas. Sus caminos presentan dificultades al tránsito de vehículos , el césped  está muy alto y  hay residuos dispersos por la zona.  Desde mi perspectiva,  creo que sería fundamental intervenir en la zona por motivos de seguridad,  salud y para el bienestar de los turistas que quieren visitar y disfrutar de su naturaleza.

Para entender este punto, quiero dejar en claro que entre intervenir y explotar la brecha es importante. De cierto modo intervenir, se entiende como una forma de mejorar  lo que ya se encuentra sin corromper el estado natural de la zona. En cambio, explotar esta ligado a una injerencia excesiva de la mano del hombre, que corrompe y muta el estado original del lugar.

Esa sería la decisión que, desde mi punto de vista,  sería la más sensata. Creo que sería positivo recuperar ese lugar, cuna de historias y leyendas, que atesora recuerdos imborrables para los que alguna vez pasamos el rato  allí, ante el cantar de los pájaros y el murmullo de su cascada.

1028214(Gonzalo Gadea Britos – Crespo en Red)

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