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Hace tres años atrás, un grupo de mujeres de la Liga de Madres de la Parroquia, Sagrado Corazón de General Ramírez, en las clases de tejido a cargo de la docente jubilada Ana María Aimone, confeccionaban gorras de lana que luego distribuían a los alumnos de las distintas escuelas de la ciudad.

Actualmente y por razones de salud, la Prof. Aimone no puede concurrir al templo, es por eso que siguió en su casa con dicha tarea y en una comunicación con El Observador, contó que “cuando empezamos con esta propuesta, entregábamos las gorras a los chicos de las escuelas, a los que concurrían a las clases de Catequesis en la Parroquia e incluso enviamos al Hospital de Oncología ‘María Curie’ para las mujeres que allí realizan sus tratamientos por cáncer. Este año y con la ayuda de diferentes vecinas, entre ellas Norma Grasmick, Graciela López y Graciela Frank, seguimos entregando más gorras en nuestro pueblo y en estos días por las bajas temperaturas, también se llevaron a Paraná, para distribuirlas entre niños y personas que están en situación de calle», indicó.

Por otro lado, resaltó: «También quiero destacar la buena predisposición de otras mujeres que se acercan a mi domicilio y me donan lana para que pueda continuar tejiendo. Se hacen de todos los tamaños y modelos, para chicos y grandes y los que necesitan pueden avisar al grupo de la Parroquia, al igual que las personas que quieran colaborar con lana, también la pueden dejar en el mismo lugar”.

Aimone fue docente y estuvo a cargo de la dirección de la Escuela Nº 31, Leopoldo Herrera por muchos años y en este sentido mencionó que “fui parte de un gran equipo, donde trabajábamos de manera conjunta y por eso sé de las necesidades que hay en las instituciones, por lo que hoy desde el lugar que puedo trato de ayudar y de la mejor manera posible. Hay que conjugar más el verbo dar que el de recibir, porque Dios después te regala por otro lado”, concluyó.

Fuente: El Observador

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