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  A metros del Hospital “Nuestra Señora del Luján” de Ramírez,  había un campo con cultivo de soja. Vecinos sostuvieron que a veces se fumigaba a la noche “para que nadie se de cuenta”.  

fumiPor Gonzalo Schmidt, para IN.

  Mientras el pasado 13 de marzo en General Ramírez se inauguraba el nuevo pabellón del Hospital “Nuestra Señora del Luján”, con la presencia del gobernador Sergio Urribarri; parte de su gabinete, funcionarios departamentales y locales, nadie tuvo en  cuenta que a escasos metros del nosocomio había un campo con soja.

Justamente en frente a las nuevas instalaciones, sólo separadas por una calle de ripio, se encontraba un lote con la oleaginosa, lo cual es llamativo, ya que es un cultivo que requiere de muchas fumigaciones, siendo esto perjudicial para la salud.  Además, pareciera una paradoja, ya que se encuentra sólo a algunos pasos de un lugar que está para velar por la salud de la población.

Una vecina que vive en la zona expresó que “a veces fumigaban a la madrugada para que nadie se de cuenta, pero también lo hacían de día”. Afirmó. Otros habitantes de dicha ciudad del departamento Diamante, hicieron saber personalmente y a través de Facebook, a IN su preocupación, según ellos,  por “la gran cantidad de casos de cáncer que hay en la ciudad”, lo cual no señalamos que se produce debido al mencionado cultivo. Sin  embargo, en diferentes lugares existen sospechas y estudios que afirman que los agroquímicos o agrotóxicos, no sólo son cancerígenos, sino que producen otro tipo de infecciones en las vías respiratorias. Además de las malformaciones, entre otros tantos problemas a la vida humana y animal.

Ante la duda siempre se debe priorizar la prevención y la calidad de vida de las personas.

No sólo pasa en Ramírez

Hay que poner claridad al tema y no sólo caer en la búsqueda de responsables políticos o empresariales, ya que la responsabilidad nos cabe a todos. Ramírez no es la única ciudad donde se dan estas cosas, sino que son muchos los lugares donde es “normal” sembrar soja a metros de escuelas, centros de salud y otras instituciones. Ni hablar de las zonas rurales, donde por momentos pareciera ser que la vida vale menos aún, ya que  hay casos donde sólo un alambrado separa al cultivo de las edificaciones y se fumiga sin ningún tipo de precaución, en cuanto a la presencia de personas o rotación del viento. Un tema para tener en cuenta, en un año electoral y más, cuando se debate en el Senado, la nueva Ley de agroquímicos.

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