Opinión: Surcos de penurias y frustraciones

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Tiende a agravarse la crisis de los pequeños y medianos agricultores y de las economías regionales. En los últimos días se han escuchado severas advertencias acerca del comprometido futuro de nuestra producción.

descarga* Por Mario Alarcón Muñiz

La mejor manera de perder tiempo, plata y esperanzas, se puso de manifiesto esta semana. Entre las correrías de la corrupción futbolera mundial; el cadáver del fiscal Nisman que sigue dando vueltas desde hace casi cinco meses sin que nadie sepa a qué atinar; los premios Martín Fierro que ahora preocupan también a la Presidenta; los vaivenes y desaires entre Macri y Massa, además del gobernador Urribarri en el rol de ascensorista, subiendo y bajando candidatos, hemos depositado los problemas reales -algunos acuciantes- en el baúl de los trastos viejos.

Ahí están. No se han extinguido. Siguen vigentes debajo del ruido. Y como ciertas situaciones no admiten silencios prolongados, de tanto en tanto reaparecen. Este es el caso del campo.

“Será imposible sembrar”

Con la nueva conducción de Omar Príncipe desde fines del año pasado, la Federación Agraria Argentina (FAA) intentó presentar otra imagen, menos dura de la que caracterizó a a la entidad durante el período de Eduardo Buzzi. En un principio lo consiguió, logrando acceder a los despachos oficiales. Pero no por mucho tiempo. Muy pronto advirtieron los dirigentes chacareros que seguían golpeando en tapera. Esta semana acaban de declarar el “estado de alerta y movilización”, reclamando por los inconvenientes que padecen los pequeños y medianos agricultores.

La crisis afecta de manera directa a los productores de trigo. “Urgentes incentivos” está reclamando la FAA pues de lo contrario “será imposible sembrar”, alertó Príncipe. El dirigente aseguró que “los márgenes para esta campaña de trigo (2015/16) son negativos para los pequeños productores”, atribuyendo el problema a “una conjunción de baja de precios internacionales de los granos, retenciones del 23 por ciento y el control estatal sobre el mercado, que hace que el productor termine recibiendo menos del precio pleno del cereal”.

Cabe prestar atención a esto último porque los controles -según el relato oficial- se establecieron en su momento “para evitar maniobras especulativas”. Ñangapichanga. En todos los casos favorecen a los grandes acopiadores y mercaderes de granos, porque ellos saben cómo arreglárselas y pueden hacerlo. El pequeño chacarero no tiene más remedio que cumplir. A estos extremos se llega “con costos que han subido al ritmo de una inflación del orden del 30 por ciento”, comentó Príncipe.
Es evidente entonces que sin una solución inmediata el chacarero no podrá sembrar. No está en condiciones de arriesgar porque no tiene nada. Ni hablar de las deudas .

Varias voces reclaman

No es la FAA la única entidad que está levantando señales de alarma. También lo hizo a principios de semana la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, exponiendo la gravedad de la situación que afecta a los pequeños y medianos agricultores. Lamentó “la pérdida de empleo y capital de trabajo que se registra en el sector agrícola” y reclamó a los gobiernos provincial y nacional “urgentes medidas” de salvataje.

“No le dan importancia a las señales de alerta que emite la producción entrerriana en caída”, se quejó la Bolsa de Cereales, destacando que esta situación “impacta negativamente en la vida de ciudades y pueblos que constituyen el tejido social del campo”.

A la demanda de los agricultores se suma el reclamo de los tamberos. No es nuevo, pero esta semana se agravó a raíz de la baja de los precios o del volumen de compra o de ambas cosas, conforme lo han dispuesto varias plantas industriales, sin control de nadie. Al productor le pagan menos, pero en las góndolas suben los precios de la leche y sus derivados.

Esto, precisamente, plantearon el martes los tamberos y la FAA de Viale, cuando el gobernador visitó esa ciudad. Le pidieron que “intervenga en forma urgente para sobrellevar la situación porque están desapareciendo los verdaderos actores de la producción, que son los chacareros.

Ni hablar de los arroceros. Bajo esta gestión, encabezada por un gobernador que proviene de la zona central del arroz, la producción entrerriana descendió del primero al segundo lugar. La desplazó Corrientes. “La situación es crítica porque están paralizadas las exportaciones”, reveló el lunes el director de la FAA, Sergio Noir. A este sector también le afectan los mayores costos de producción, las cargas impositivas, la caída de los precios y las retenciones. La cosecha entrerriana de arroz se exporta en un 70%, pero este año “no ha salido un grano”, sostienen los productores”

Una semana antes, el presidente de Cámara de la Industria Arrocera, Federico Gadea, informó en idéntico sentido: “Estamos fuera del mercado: se desplomaron las exportaciones. Es una situación insostenible”, definió el dirigente.

A los reclamos no tardó en sumarse la mesa de enlace provincial. Añadió otro motivo de preocupación: los arrendamientos. “En Entre Ríos el 70% de los agricultores son arrendatarios”, destacó la entidad. ´.

Los candidatos deben saberlo

Una información conocida a mediados de semana indicaba que en los próximos días habrá decisiones. Tendrán lugar asambleas de la FAA en distintas localidades de la provincia de Buenos Aires. Para la segunda quincena de junio se extenderán esas actividades a Córdoba. No se descarta que para mediados de julio haya una confluencia ya sea en una gran marcha nacional federada o una jornada de protesta en distintos puntos del país.
Desde luego, las economías regionales añaden sus variadas crisis distribuidas por casi todo el país. En los, últimos días los fruticultores de Río Negro y Neuquén salieron a los caminos e interrumpieron vías de comunicación.
Estas franjas de producción “están en camino de ser inviables, con nula rentabilidad”, sostuvo el titular de la FAA. Los cañeros de Tucumán “están cobrando por la bolsa de azúcar el mismo precio que hace dos años, con costos que subieron y una inflación que no bajó del 30 por ciento cada año”, protestó el dirigente.

Está claro. Nuestra gente de campo sigue abriendo surcos de penurias y frustraciones por encima de los manejos, trenzas y candidaturas, únicas cuestiones que desvelan a quienes deben aportar soluciones.

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