Opinión: a favor de los acueductos, en contra del atropello

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-Por Francisco Uranga (*)urangafrancisco

Un recurso típico de los regímenes populistas es justificar sus atropellos y arbitrariedades detrás de causas nobles. Un buen ejemplo es el tema que actualmente está en el candelero político entrerriano, la construcción de los acueductos en el norte de la provincia. Que quede claro: nadie se opone a la realización de importantes obras de riego para potenciar la producción agropecuaria. Pero hay formas y formas de hacer las cosas. No es que nos pongamos en leguleyos y andemos buscándoles quintas patas a los gatos… pero cuando se manejan cifras millonarias con tanta desprolijidad es inevitable que se generen suspicacias.

El proyecto de ley que se quiere aprobar el próximo martes es un escándalo. Se pretende que el Congreso Provincial habilite  al Gobierno para contratar a una empresa de origen chino en forma directa, sin licitación pública, para realizar obras por u$S 430 millones de dólares. A la mayoría nos cuesta entender qué significa un número seguido de tantos ceros, y más aún en dólares (¡y encima ahora que tenemos más de un tipo de cambio!). Para darnos una idea de lo que representa, la deuda  pública provincial aumentaría aproximadamente en un 55% como consecuencia de esta obra. Parece una cifra lo suficientemente importante como para que nos preocupemos porque aún no se conocen las condiciones de contratación, o al menos no han tomado estado público. Esto quiere decir que, además de ciertos puntos relevantes de carácter estrictamente legal, tampoco  se expusieron los fundamentos por los cuales se eligió a la empresa que fue seleccionada (y no a una de origen argentino, por ejemplo), ni tampoco la documentación respaldatoria que justificaría el monto presupuestado. Viendo y considerando que circulan versiones que hablan de una supuesta sobrevaluación de 4,5 veces sobre el costo real, sería bueno que el Gobierno dejase bien en claro los motivos de tamaña diferencia. Espero, con total sinceridad, que sea una acusación infundada o una confusión derivada de la falta de información.

Lo más inexplicable del caso es que hubiera sido fácil generar un amplio consenso, por la naturaleza de las obras, si se hubiera seguido el proceso legalmente estipulado. Si es una obra necesaria, prioritaria y beneficiosa, ¿quién podría oponerse?.  Si no hay nada que ocultar, ¿por qué generar un clima de sospecha que podría haberse evitado?. La falta de claridad y transparencia nos puso en esta situación. ¿Por qué será que en lugar de estar celebrando por una causa noble, como la construcción de obras fundamentales para el desarrollo de la provincia, tenemos que volver a sentir la terrible sensación de estar siendo saqueados?.

(*) Ingeniero Industrial

Miembro de la Fundación para el Desarrollo Entrerriano “Gobernador Raúl Uranga”.

Movimiento de Integración y Desarrollo (MID).

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