Obras y planes de contingencia, las principales deudas del Estado frente a las inundaciones

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Un hidrólogo y un especialista en gestión ambiental explicaron las causas del fenómeno que afecta a 20 mil personas. La ocupación del territorio y la falta de prevención, en el ojo del problema.1614312h430

Lluvias inusuales, crecidas de ríos, desbordes, inundaciones. La serie puede leerse como una concatenación fortuita de fenómenos o con la lógica de causa-consecuencia. Muchos políticos se sienten más cómodos con la primera interpretación a la hora de responder por sus actos, pero a los expertos se inclinan por la segunda para analizar el escenario que enfrenta hoy la provincia de Buenos Aires.

Los números hablan de realidades: tres muertos, 11 mil evacuados, 20 mil afectados y más de 25 distritos con anegamientos. Para peor, el pronóstico del Servicio Meteorológico y la sudestada en el Río de La Plata agravan el panorama.

¿En dónde hay que buscar las razones de esta situación? Primero en el clima. El arquitecto Carlos Lobrero, director de la Maestría de Gestión Ambiental Metropolitana de FADU-UBA, observó que ha habido un cambio en los últimos años que trae aparejado tormentas que escapan a los cálculos hídricos. Advirtió que el fenómeno se repite cada vez con más frecuencia y que llegó para quedarse. “Ya no nos tendría que tomar por sorpresa una lluvia así”, dijo.

Las lluvias abundantes saturan las cuencas de las zonas afectadas. Debido a que se trata de ríos de llanura, el desagote es lento, explicó Lobrero. El especialista señaló además los inconvenientes que ocasiona una ocupación desmedida del territorio por parte de la ciudadanía. En ese aspecto, apuntó tanto contra los asentamientos humildes que suelen apostarse a la vera de un curso de agua para explotar sus recursos, como a la construcción no planificada de barrios privados que alteran vías hídricas en valles de inundación que pierden su capacidad de retener el agua.
El combo de complicaciones exige de una respuesta política en varios niveles. En el corto plazo, un sistema de alerta temprana que permita hacer estimaciones en base a los caudales de los ríos y las precipitaciones parecen un buen comienzo, a los ojos de Pablo Romanazzi, ingeniero especialista en hidrología y docente de la UNLP . “Eso baja el nivel de riesgo, porque las población podría estar organizadas de otra manera”. Otra medida que puede tomarse sin mayores problemas es tener un sistema de seguimiento y monitoreo de todas las cuencas.

A largo plazo, Romanazzi coincidió con Lobrero en tener un control mucho más rígido del terreno. “No hay que dejar emplazar nuevas urbanizaciones sobre ríos y arroyos porque ya han recibido un impacto muy grande”, dijo.

Ambos acordaron también en que es urgente priorizar la realización de obras. No obstante, reconocieron que esa etapa debe darse en el marco de un plan, que insumirá cientos o miles de millones de pesos y años de trabajo, además de una organización metódica entre gestiones nacionales, provinciales y locales.

“No es que partamos de cero, pero evidentemente hay que ponerle más energía, más gente y recursos económicos, que es lo que no está apareciendo en los últimos días”, dijo Romanazzi al ser consultado sobre el estado actual de las obras. El ingeniero sostuvo que en la Provincia hay una organización para llevar adelante un programa, pero “hace falta dotar a todas esas reparticiones de las partidas presupuestarias como para que puedan empezar a funcionar”. Y agregó que “los comités de cuencas no deben ser comités políticos, sino técnicos, que tengan la posibilidad de ejecutar obras de manera independiente”.

El arquitecto Lobrero consideró que además de las soluciones estructurales que requieren este tipo de fenómenos hay otras menos complejas que los gobiernos podrían atender de manera más sencilla y rápida, como las prevenciones en términos de absorción de la tierra. “Hay que crear condiciones que adapten la ciudad para que sean mucho más recibientes, que tengan la posibilidad de recomponerse”, indicó. Y exhortó a que de manera simultánea se trabaje en la contingencia. “Tiene que haber una organización”, reclamó, al remarcar que ante inundaciones como las de estos días el Estado ha sido ineficaz en articular acciones para ayudar a los afectados.

“Hay un déficit muy grande del Estado. No se ha planificado a largo plazo, las obras no se han hecho”, aseguró. “No hay una organización institucional suficiente como para que las medidas no estructurales se lleven adelante”, añadió. (Infobae)

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