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Los esposos Ester y Fermín Zermantten conservan la costumbre de la huerta familiar y en plena cosecha un “zapallo enorme” fue noticia entre los vecinos, que ahora esperan que se cumpla la promesa de convertirlo en “dulce para todas y todos”.
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Ester y Fermín Zermantten son de los que conservan la tradición de cultivar la tierra y mantener la huerta familiar, no con el propósito de producir grandes cantidades sino de lograr variedades que permitan diversificar la dieta de la familia.

En el fondo de la vivienda que tienen en la zona urbana en la localidad de Líbaros (Departamento Uruguay), hace un par de temporadas que aprovechan los ratos libres para hacer cultivos orgánicos, y “sentirnos realizados cuando llega el tiempo de la cosecha y nos toca en suerte una buena producción, como este año”, dijo Ester, la dueña del  zapallo de 32 kilogramos.

“Es un ejemplar de variedad Gigante del Atlántico, especial para dulce y trozos en almíbar, de semillas de la cabaña Las Marías, de Córdoba, que trajimos para probar y la verdad que se adaptan muy bien”, comentó Ester que promete “dulce de zapallo para todas y todos”. Con una amplia sonrisa la mujer indicó que el zapallo pueden llegar a pesar mucho más “hasta 68 kilogramos”.

“Con Fermín lo sembramos. Pusimos unas cuántas semillas, porque van dos o tres semillas por hoyo, de las cuales ha salido una sola planta, y el “zapallo” pudo haber sido más grande, lo que pasa es que la guía se subió a otras plantas, las que sufrieron su peso, así que decidimos sacarlos y convertirlo en dulce”, explicó la mujer.

Fuente: FM Riel.

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