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Del 11% que reclaman las prepagas, en la primera etapa se dará un máximo del 9%. Entre marzo y abril de 2014 se permitiría a las empresas un nuevo retoque, que no superaría el tres por ciento.

prepagas

El conflicto entre las clínicas y sanatorios privados y las empresas de medicina prepaga, que iba a tener como desenlace un corte de atención durante 48 horas a partir de ayer, finalmente llegó a un punto de acuerdo.

El freno a la medida de fuerza llegó “sobre la hora”, luego de que el martes por la noche el Gobierno convocara a las partes a una reunión , algo que las prepagas habían solicitado hacía no menos de 10 días. El foco del conflicto estaba puesto en que los prestadores exigían una mejora del 11% en sus aranceles –para hacer frente a una mejora salarial de los trabajadores–, algo a lo que las empresas no estaban dispuestas a otorgar a menos que recibieran el visto bueno oficial para aumentar sus cuotas.

La propuesta oficial estará basada en dos pilares. Uno, que aprobará un alza de las cuotas; el otro, que ese retoque se desdoblará, por lo que la medida se repetirá a comienzos del año que viene.

El borrador que ya circula por los despachos oficiales muestra que del 11% que reclaman las prepagas, en la primera etapa se dará un máximo del 9%, aunque el resto se completaría entre marzo y abril de 2014.

Además, se planteará una diferenciación en la posibilidad de subir las cuotas, que dependerá de la cantidad de afiliados de cada empresa de medicina privada. Aquellas que tienen menos de 100.000 afiliados serán habilitados a encarecer sus cuotas un 9%, mientras que las que superen ese nivel se deberán conformar con un ocho por ciento. Luego, el año que viene se aplicaría el resto hasta completar el once por ciento en cuestión.

Dentro de este esquema, hay un punto que a las prepagas –sobre todo a las de menor tamaño– les resulta fundamental. Sostienen que es fundamental que el primer aumento se de en diciembre y no en enero, ya que eso modificaría la cuestión financiera tanto de las prepagas como de sus prestadores.

Esto tiene que ver con que las clínicas y sanatorios deben pagar este mes un 11% más a los trabajadores del gremio de la Sanidad, esté o no en marcha el aumento que debería aprobar el Gobierno.

En principio, las empresas de medicina privada ya enviaron a sus afiliados las facturas correspondientes a este mes, desde ya sin el alza que habían reclamado.
Esta es la segunda oportunidad en lo que va del año que se da una situación de este tipo. En agosto pasado las clínicas debieron hacer frente a una suba en los sueldos del 15%, aunque en aquella oportunidad desde el Ejecutivo sólo se dio el visto bueno para que las cuotas crecieran un 9,5 por ciento.

Las prepagas insisten en la necesidad de equiparar esas situaciones, y afirman que “esta disparidad entre aumentos de salarios y aumentos de cuotas se viene dando ya desde hace mucho tiempo, y provoca que la situación financiera de las compañías sea cada vez más delicada”.

El martes pasado se dio el último encuentro entre el sector y el Gobierno, representado por Liliana Korenfeld, titular de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS).

Desde ese momento, y hasta ayer el martes por la noche, no se habían registrado nuevos contactos que permitieran el avance de las negociaciones y pusieran fin al conflicto. (Cronista Comercial)

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