Habría acabado sin tener sexo porque el hotel estaba de paro y después se quedó sin nafta

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Un joven chaqueño sufrió una verdadera odisea por querer pasar una tarde de placer con una kiosquera; Ambos no pudieron ingresar al albergue porque los empleados del lugar realizaban una manifestación en la puerta; Intentaron ir a otro alojamiento, pero la pareja no pudo concretar sus deseos sexuales porque el auto se quedó sin combustible._220310_1922015_1

La protesta de un grupo de trabajadores de un albergue generó una odisea a un hombre chaqueño que hasta roza lo tragicómico.

Resulta que el joven se dirigía al alojamiento de la Ruta 11, en Chaco, con el “entusiasmo natural de quien va a un lugar así con toda la expectativa de pasarla bien, y más todavía en mi caso, ya que por fin había logrado una respuesta afirmativa por parte de la chica que atiende un quiosco ubicado a pocos metros de mi domicilio, cuando al aproximarme al motel me encuentro con el acceso bloqueado y una manifestación de protesta”, según informa el sitio Diario Norte.


“Detuve el auto en la banquina, unos 20 metros después del acceso, y le expresé a mi compañera de viaje que iba a dialogar con los manifestantes para que nos dejaran ingresar. Pero entonces ella me dice que uno de los hombres que participaba de la protesta la conocía a ella y a su novio, de modo que rechazó cualquier posibilidad de entrar al lugar conmigo, y tampoco aceptó mi idea de que ingresáramos con ella dentro del baúl del coche”, contó.

El joven dice que el problema que se le planteó fue que él tenía “la plata justa para pagar un turno en el King Kong (motel), donde había una promoción y además me queda bastante cerca. No me quedó más remedio que intentar hallar un lugar más barato” y se dirigió a otros lugares. Pero hubo más problemas, porque el combustible del auto no alcanzó “nos quedamos a mitad de camino”.

“Caminé unas quince cuadras para llegar al cajero automático de la terminal de ómnibus, donde tras una larga espera (había muchas personas más) no pude hacer la extracción porque mi saldo era de 93 pesos y el cajero expendía sólo billetes de cien. Indignado y bajo un sol que pegaba muy fuerte, me dirigí al domicilio de un familiar en el barrio Provincias Unidas, de quien obtuve un préstamo de 60 pesos”, expresó en la comunicación telefónica.

“Compré con dificultades combustible en una estación de servicio próxima, porque no me querían cargar la nafta en el bidón diciendo que era inseguro, y volví empapado de sudor al sitio en que se había quedado mi auto, donde constaté que la quiosquera ya se había ido, cansada de esperar. Ahora ni me habla. Me pregunto quién se hace cargo de los perjuicios que me ocasionaron”, comentó indignado.

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