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Un proyecto remitido por el Departamento Ejecutivo de Gualeguaychú que buscaba la prohibición del uso del glifosato en el ejido de la ciudad fue aprobado el lunes por la noche por el Concejo Deliberante.

En una sesión acalorada y agitada, se dio el voto afirmativo a la ordenanza que prohíbe el uso, acopio y venta de glifosato en todo el ejido de Gualeguaychú. Se aprobó por nueve votos a favor -Frente Para la Victoria y UNA- contra tres en contra -Cambiemos-.

El recinto del Concejo Deliberante estuvo colmado por vecinos y organizaciones ambientalistas que se dieron cita para escuchar el debate sobre la prohibición del glifosato. Y en los pasillos de la Municipalidad y dentro del recinto se vieron a muchos funcionarios presentes, como el secretario de Gobierno Ignacio Farfán, el director de Asuntos Legales, Mariano Fiorotto; el secretario de Obras y Servicios Públicos, Carlos García; el secretario de Desarrollo Social y Salud, Martín Roberto Piaggio; y la directora de Medioambiente, Susana Villamonte.

Pasadas las 19.30 comenzó la sesión. En primer lugar se dio lectura al proyecto que finalmente fue aprobado. Entre los considerandos se destacó la protección al medioambiente y el derecho a la salud de la población.

Siete votos del Frente para la Victoria

Luego de la lectura del proyecto, tomaron la palabra las concejales oficialistas Guillermina Guastavino, Mariana Farfán y Lucrecia Costa. Todas señalaron que la importancia de la norma radica en la protección del medioambiente y la salud de la población.

Más tarde, el concejal del mismo bloque, Pablo Delmonte, reprochó que “Cambiemos toma una posición en consonancia con dos ministros nacionales” y agregó que “esto no es una disputa política partidaria, esto es una lucha del pueblo de Gualeguaychú. Felicito la madurez política de los concejales de UNA Andrés Sobredo y Marcela Yedro, que han protestado pero que entienden que el Concejo Deliberante debe reflejar lo que la mayoría del pueblo quiere”.

Uno de los últimos ediles del FPV en hablar durante la sesión fue Sebastián Díaz acusó a sus pares de Cambiemos de defender intereses económicos y que ante la inquietud de la oposición, cuando recriminó que la ordenanza deja sin opciones a quienes viven de la agricultura, señaló que “no es verdad y que si hay un plan para todos los productores que sean afectados por la prohibición”.

Inclusive, el viceintendente Jorge Maradey pidió la palabra antes de la votación e intercambiando lugares con la concejal Mariana Farfán sostuvo que el glifosato es un veneno y que hay que proteger a toda la población de los efectos del mismo.

Dos votos positivos de UNA

En este sentido, cuando Sobredo tuvo la palabra destacó que desde la política no se pueden descuidar las cuestiones referentes a la vida, y con esto en mente no le quedaba ninguna duda de que el glifosato si envenena. Sin embargo, y luego de destacar la amplia participación ciudadana en toda esta cuestión, también advirtió que así como votó a favor de la aprobación, también será el primero en exigir que los controles se apliquen y la ordenanza sea más que palabras. Tanto Sobredo como Yedro votaron afirmativamente, pero también presentaron sus reparos para avanzar y luego introducir algunas modificaciones.

Tres votos negativos de Cambiemos

La primera minoría del Concejo Deliberante explicó que no pueden acompañar “una ordenanza que busca prohibir por prohibir”. La mayor crítica al proyecto estuvo referida a que la prohibición no ofrece una alternativa al sector afectado: “No estamos de acuerdo con el glifosato, pero queremos que se dé una alternativa y que haya un organismo de control”, resaltaron antes de pedir que se trabaje “en un modelo destinado a la agroecología”, pero no de manera intempestiva.

“Esta ordenanza carece de presupuesto”, indicaron desde el bloque antes de los más de 150 personas presentes abuchearan una declaración de la oposición. No fue esta la única vez: durante varios trayectos, en especial durante el discurso del concejal de Cambiemos Pablo Echandi, el Presidente del HDC debió llamar al orden. “Por favor, que se respete al que piensa diferente”, recriminó.

Por su parte, la edil Araceli Traba también pidió por una alternativa que zonifique el ejido de Gualeguaychú y denunció: “En la chacra donde produce verduras la Municipalidad trabaja gente durante 14 horas, sacando yuyos de rodillas: muchos deberán ir al kinesiólogo porque va a estar lleno de gente con dolor de espalda”, chicaneó.

Fuente: El Día

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