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Todos los días, a las 2.30 de la madrugada, se despertaba y, linterna en mano, comenzaba a cruzar las sierras para cubrir los 17 kilómetros que lo separaban de su trabajo. A las 5 llegaba a la Municipalidad de La Falda y comenzaba su labor de barrendero, que terminaba a las 13, para emprender el regreso, también a pie, hacia la precaria casa ubicada en plena montaña en la que vivía con su abuela.

Este esfuerzo fue lo que llevó a que el municipio gestionara su ingreso a la residencia universitaria que construyó la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), la primera que funciona en la historia de la UNC.

Se llama Marcelo Gómez y cuenta que quiere estudiar agronomía porque le gusta el trabajo con los animales. Junto a otros seis jóvenes, es uno de los becados por la FCA-UNC en la residencia. “Esta oportunidad les va a permitir cambiar su realidad y la de sus familias”, manifestó el decano de la FCA, Marcelo Conrero a LaVoz.

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