Cumbre del Mercosur: la fiesta de los otros

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20141213_175509-300x225Son tres boxes, exactamente iguales, colocados en tres puntos distintos de la ciudad: uno está en la punta de la Cuesta de Izaguirre (comúnmente conocida como Bajada del Rowing); otro, frente al Howard Johnson Maroyazgo; y el tercero, en la denominada Barranca del Bicentenario, frente al Parque Infantil Patito Sirirí. Los tres boxes, con la leyenda “Paraná”, escrita en rojo, y bien destacada, están puestos de modo que miran al río, en la Costanera alta, en el sector que, durante los días de la Cumbre del Mercosur, serán de uso exclusivo de los visitantes extranjeros y de vecinos que viven en la zona y que previamente han sido identificados.

Son una especie de miradores, armados a toda prisa, en las horas previas al inicio de la Cumbre, y puestos de modo que balconean al río, pero nadie los usa, nadie sabe para qué están, nadie sabe qué destino tendrán. “Qué lástima, pusieron esto acá, y arruinan la mejor vista que tiene el río”, se quejó una mujer, que bajaba hacia la Costanera baja por la Cuesta de Izaguirre. Las estructuras fueron realizadas e instaladas por la empresa Formato Urbano, antes Cinco Tipos, una firma muy ligada al gobernador Sergio Urribarri: está presidida por su cuñado, el titular de la Casa de Entre Ríos en Buenos Aires, Juan Carlos Aguilera.

Antes de recalar en la Casa de Entre Ríos, Aguilera, dueño de Formato Urbano, la empresa favorita del Gobierno a la hora de la contratación de servicios publicitarios y de instalación de cartelerías –como las gigantografías que ahora lucen en el frente del edificio de Cinco Esquinas de la Municipalidad—fue secretario coordinador de la Vicegobernación de Entre Ríos “A su vez, es uno de los hombres que en los últimos tiempos manejó buena parte de los fondos de campaña del PJ –contó el periodista Daniel Enz en el Semanario Análisis en su edición de septiembre último-. El hermano de la esposa del primer mandatario logró una porción de poder en el manejo de fondos públicos del Senado, con inserción también en Diputados, pero, a su vez, dispone de un importante margen de maniobra para desarrollar otros negocios con el Estado. Por un lado, dispone de una imprenta que antes se denominaba Cinco Tipos, con sede en calle Cura Alvarez, pero hace más de un año que se denominan Formato Urbano y se encuentran en calle Racedo 415, donde disponen de un galpón inmenso, de 15 metros de frente y 40 metros de fondo, con importante tecnología para desarrollar productos que otras firmas parecidas de la región no disponen. Por ejemplo, se puede citar las inmensas gigantografías que en diferentes fechas se pusieron en el frente del Consejo General de Educación u otros organismos públicos, para recordar determinadas fechas históricas o relacionadas a reivindicaciones por los derechos humanos”.

La Cumbre del Mercosur, ese cónclave regional que aquí se montó con la estética de una puesta en escena para ser disfrutada por otros, por pocos, dejó a la mayor parte de la ciudad excluida, detrás de un vallado que es imposible de pasar. La ciudad se armó especialmente para ese encuentro, se diseñó un recorrido imaginario, y allí se trabajó, allí se levantaron obras, se pintaron muros, se cortó el césped, se sembraron plantines, se mejoraron los sistemas de comunicación, el fluido eléctrico. Enersa, la distribuidora eléctrica provincial, puso un operario en cada subestación transformadora durante los días de la Cumbre ante cualquier eventualidad.

Eso, nada de todo eso, pasa el resto de los días.

Es como la ciudad armada ad hoc de The Truman Show, esa delirante comedia dramática que protagonizó Jim Carrey: detrás del decorado de la Cumbre están las heridas abiertas de una ciudad maltratada, rota, sin obras clave. En el Volcadero, por ejemplo, la gente sigue todavía esperando que se ponga a andar la planta de reciclado, una promesa de campaña de la intendenta Blanca Osuna que quedó entrampada en los tironeos de la interna del PJ. Mientras la Escuela del Bicentenario ahora cuenta con aulas de Finlandia, en los bordes de la ciudad los comedores comunitarios funcionan como pueden, casi sin recursos, siempre al borde de todo.

La Cumbre, en definitiva, es una ficción, relatada como ficción: ¿el presidente Evo Morales juega un partido de fútbol con el gobernador Sergio Urribarri?

Nada, de todo lo demás, importa demasiado.

¿De qué modo se hacen los gastos organizativos? ¿De dónde provienen los fondos? ¿Con qué criterios se contratan tales o cuales empresas?

No hay demasiado margen para responder: el Gobierno se encargó de armar una logística a su medida para gastar sin control.

El decreto N° 3.615, del 21 de octubre último, firmado por el gobernador Urribarri, creó una unidad operativa Mercosur y la facultó a “utilizar el procedimiento de contrataciones directas para la ejecución de las obras, contratación de los servicios, adquisición de suministros y en general para toda compra y/o todo acto y/u operación que resulten necesarios para la realización” de los distintos actos que tendrá lugar durante el desarrollo del encuentro continental de diciembre en Paraná.

La Legislatura avaló ese procedimiento, y el Concejo Deliberante le siguió los pasos: otorgó libertad de acción también a la intendenta Blanca Osuna: por eso, al igual que cuando los preparativos previos a la fiesta del Bicentenario de la ciudad, en junio último, las tareas de embellecimiento de paseos públicos otra vez estuvo a cargo de una empresa privada, Vivero San Felipe.

La Cumbre, más allá del protocolo, los actos, las ferias, y los espectáculos, es también un gran negocio de pocos.

Como siempre. (Fuente: Entre Ríos Ahora)

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