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El hidrómetro ubicado en el Puerto de Paraná registró este domingo que la altura del río llegó a 1,42 metros. Este escaso nivel significa la quinta bajante más pronunciada de los últimos 30 años, apenas 16 centímetros por encima de la histórica bajante de 2004, según los datos relevados por la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

Cada vez se nota más la bajante en la costa de la capital entrerriana. A primera vista, la zona ribereña muestra el barro y los sedimentos que deja el río al descender, y una postal que volvió luego de mucho tiempo es el extenso banco de arena de la punta este de la isla Puente, frente al islote municipal.

Futuro. El 25 de agosto el río rompió la línea de los 2 metros y desde entonces no volvió a superarlo. Según el Instituto Nacional del Agua (INA) continuará su tendencia en bajante. Recién empezaría a crecer para mediados de octubre, pero lentamente ya que pronostican que el 15 del corriente mida 1,58 metros.

Estas condiciones se dan por las bajas o nulas precipitaciones que se registran aguas arriba de la capital entrerriana, sobre todo en Brasil y Paraguay, donde los afluentes de estos países representan la Cuenca Alta del Plata y que alimentan el caudaloso Paraná.

Prevención. El impacto negativo de esta bajante es la navegabilidad por la infinidad de bancos e islas que conforman un delta en constante crecimiento, producto de los sedimentos. En la zona de Paraná, uno de los lugares donde mayor cuidado hay que tener, es en Bajada Grande, donde emergió una vasta extensión de bancos de arena.

Por otra parte la bajante del caudal provoca inconvenientes en la toma de agua. En Paraná hubo complicaciones durante todo del fin de semana y esperan resolverlo este lunes, indicó Entremediosweb.

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