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La Argentina desde hace varios años, sufrió la pérdida de aproximadamente 2,5 millones de hectáreas de bosques nativos a causa de la expansión de la actividad agropecuaria, según informó el INTA Informa.

Para contrarrestar esta problemática, se promulgó la Ley Nacional 26.331 denominada “Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos” que, entre otros aspectos, plantea la compensación a los productores rurales que realicen un manejo sostenible de los bosques nativos en sus tierras.

Dentro de este escenario, especialistas del INTA en conjunto con la Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Nación y la Subsecretaría de Recursos Naturales de la provincia del Chaco, trabajaron en el desarrollo de un esquema de pagos, que valoriza los servicios ecosistémicos ofrecidos por los bosques nativos a la sociedad.

Aseguran que el sistema podría ser replicado en los 27 millones de hectáreas boscosas del país y permitiría evitar la deforestación y mejorar el estado de conservación de los bosques nativos en 400.000 hectáreas del norte del país.

José Gobbi, investigador del INTA Anguil, La Pampa, y coordinador del proyecto, explicó que la iniciativa permitió “establecer líneas de base de carbono y biodiversidad para distintos usos de la tierra, con el fin de evaluar el efecto que dichas prácticas de manejo tienen en el aumento de la provisión de los servicios ecosistémicos”.  A la vez, facilitó el desarrollo de modelos económicos que definen costos de oportunidad y montos mínimos de pago.

El proyecto implica “la gestión eficiente de los usos de la tierra bajo un esquema de provisión de servicios ecosistémicos y el desarrollo de marcos favorables para su aplicación en el país”, que tendrá en el pago “un incentivo para mover el sistema de una situación no deseable a otra deseable”, explicó Gobbi.

En esta línea, aclaró que se proponen “categorías de estado de conservación del bosque entre buenointermedio y desfavorable para asignar los pagos, según el estado de conservación que presente el bosque en cuestión”. Es decir, a mejor estado de conservación, el bosque tendría una mayor provisión de servicios ecosistémicos y, por consiguiente, habilita el acceso a un pago más alto.

Por último, Gobbi destacó que el pago se convierte en “un incentivo para promover la adopción de prácticas ganaderas y forestales que permitan mejorar el estado de conservación de los bosques nativo”.

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